Historia

Al comienzo de los años 30, una cuadrilla de jóvenes arrantzales tuvo la ilusión de tener su propia compañía dentro del Alarde de Hondarribia. Querían formar una compañía de jóvenes pescadores que desfilasen con garbo y alegría. Así, el grupo de amigos comenzó a reunirse en un pequeño  local de la calle Zuloaga, con el fin de crear dicha compañía. Entre aquellos jóvenes se encontraban Jose Oronoz (Pollar), el cual fue el primer capitán de la compañía y Antonio Berrotaran (Kulluki).

 

Una vez conformada la Compañía, el siguiente paso fue elegir los colores de la bandera. Tras un intenso debate, los jóvenes arrantzales optaron por un fondo blanco, en el ángulo superior de la bandera un trozo de tela azul marino y, en el centro, adornado con un escudo relacionado con el mar, una gran ancla de color roja acompañado por dos remos cruzados.

Y así, en el 8 de septiembre de 1934 este grupo de jóvenes logró desfilar en el Alarde de Hondarribia como Gora Arrantzale Gazteak, conocida cariñosamente como “Txangai”.

 

Ese primer año, la Compañía estuvo compuesta por una pequeña banda (una gaita-dulzaina, un pífano o txibilito y un redoble), 30 paisanos armados y Xole Alza Goñi como Cantinera.

En un inicio, era condición indispensable ser soltero para poder participar en esta Compañía. Finalmente en el año 1975, y tras años de ver como las filas de la compañía iban mermando hasta el punto de hacer peligrar su supervivencia dentro del Alarde, se decidió aceptar a los casados. La adopción de esta medida supuso un gran cambio, hasta el punto de que Gora Arrantzale Gazteak hoy es una de las Compañías más grandes del Alarde de Hondarribia.

Otro de los cambios más destacados que ha sufrido Gora Arrantzale Gazteak en sus más de 80 años de historia, fue el cambio del color del uniforme. En 1956 se decidió dejar el negro para pasar al tradicional azul marino arrantzale que lucen aun hoy en día los miembros de la Compañía.

Finalmente decir que desde el año 2001 la Compañía Gora Arrantzale Gazteak está constituida como Asociación Cultural sin ánimo de lucro, gracias a lo cual tiene personalidad jurídica, esto es, puede adquirir derechos y contraer obligaciones.